Mundo
37–42 M
de menores migrantes internacionales estimados.
UNICEF / IDAC (2025) · *2024: rango orientativo, no es una estimación oficial desagregada por edad.

Cada niño cuenta
La migración infantil es una de las realidades que más crece en el mundo. Estas cifras alcanzan dimensiones que rara vez se comprenden bien, y entenderlas es el primer paso para responder con seriedad.
Mundo
37–42 M
de menores migrantes internacionales estimados.
UNICEF / IDAC (2025) · *2024: rango orientativo, no es una estimación oficial desagregada por edad.
Unión Europea · 2025
21.125
menores no acompañados que solicitaron asilo por primera vez.
Eurostat · 2025
Suiza · 2025
2.752
menores no acompañados (RMNA) solicitaron asilo en Suiza.
Suiza no forma parte de la UE: estos chicos no están en la cifra europea.
Ginebra · 2025
183
RMNA atendidos por el servicio especializado.
Son cuatro poblaciones estadísticas distintas, con posibles superposiciones. No deben sumarse entre sí: cada una mide una realidad diferente de la infancia en movimiento.
La dimensión europea
En la última década, la cantidad de menores no acompañados que piden asilo en la UE se multiplicó. Tras el pico reciente, las cifras bajan, pero se mantienen muy por encima de 2019.
Menores no acompañados solicitantes de asilo en la UE
Primeras solicitudes por año. Serie 2019–2025.
Más allá de la curva, el dato de fondo se mantiene: cada año decenas de miles de niñas y niños llegan solos a Europa. La magnitud cambia; la necesidad de integrarlos, no.
El problema de fondo
Las cifras muestran cuántos llegan. Ninguna muestra cuántos logran sentirse parte.
Los sistemas de protección se ocupan de que estos niños estén a salvo, y es fundamental. Pero la seguridad es el comienzo, no el final: un niño puede estar protegido y seguir aislado, sin amigos, sin idioma compartido, sin un lugar donde sentirse parte.
Esa distancia —entre llegar y pertenecer— es la que rara vez aparece en los informes, y es exactamente donde ID4Children decide trabajar.

Por qué ahora
Lo que un niño vive en sus primeros años en un lugar nuevo moldea toda su relación con él.
Un niño que, al llegar, encuentra amigos, juega y participa, construye vínculos que lo acompañan el resto de su vida. La pertenencia temprana se convierte en salud, en aprendizaje, en arraigo.
Cuando esa oportunidad no llega a tiempo, el aislamiento también se vuelve duradero. Por eso actuar en la niñez no es una opción más: es el momento en que todo se decide.



Este es el problema. Así lo respondemos.